Susúrrole a mi locura
De bella oscuridad
Ojos grises, triste lluvia,
Vacío existencial
Iluminare, salpicando luz
Volare hacia un cielo vacío
Y desde allí, mil estrellas
Marcaran el camino.
No hay que temerle a vivir
A la muerte tampoco, entonces
La vida se vive viviendo
Aunque todo parezca eterno.
Un ángel caerá del inmenso firmamento
El susurro volverá
Ya no serán grises los ojos
Llenos de luz estarán
Celestes cual cielo
En la estación del amor
Celestes y llenos de vida
Celestes serán sus ojos.
Emanemos caricias de miel
Suaves y dulces
Cual pétalos de rosas
Que su dulzor se pierda en tus brazos
Como arena en la playa
Aquella mañana hermosa.
Florencia Fracchia
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